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VINO DEL DUERO

Vino, así de simple. Así hemos resuelto el encargo de una pequeña (aunque conocida para los entendidos) bodega vallisoletana. Nos sorprendieron cuando enseñamos otras etiquetas vinícolas y nos dijeron que pretendían ser sobretodo originales. Les hablamos del carácter de marca y ellos nos transmitieron que querían la imagen de un buen vino desenfadado, joven y actual cuya producción iría destina más a tabernas, bares y vinotecas que a bodegas y restaurantes. El producto es un vino excelente pero de un rango algo menor que otros productos de su bodega, más experimental y con una mezcla de uvas algo menos conservadora (lo sentimos pero aquí nos perdemos, nos encanta beber vino, pero no analizarlo).

El cliente fue claro: rompedor, contundente y básico. Supongo que no esperaban que les presentásemos estas etiquetas pero, afortunadamente les gustó.

 Desarrollamos una etiqueta que parece hecha a mano y clasificamos sus tres categorías (Crianza, Reserva y Gran Reserva) en algo mucho más simple: Bueno, Muy Bueno y Buenísimo. Y su nombre reducido a la mínima expresión: Vino del Duero. Evidentemente esto nos hacía imposible registrar la marca (no se puede registrar algo de uso común) pero decidieron seguir con el registro oficial de su bodega. De esta manera cuando el cliente vea listado este vino leerá «Bodegas XXXXXX/ Vino del Duero Bueno – Crianza» (lo sentimos hasta que esté en el mercado no podemos decir el nombre del cliente, ya lo sabéis). La solución nos apasionó incluso más que el simple registro de marca.

Hoy por hoy creemos que ya se están distribuyendo las botellas de crianza, pero es muy pronto para poder descubrir este estupendo caldo en reserva y gran reserva. Así que es posible que cambiemos algo en la etiqueta. por ahora va a salir como lo veis.
Nos encantan los clientes así de arriesgados, eso le da valor a los productos. Igual deberíamos mostrar otras propuestas más conservadoras, pero… es que nos gustan más estas!!